Existen tantas formas de hacer dormir como papás en el mundo, pero eso no significa que todas tengan el efecto deseado. Que tu hijo de meses o de más de un año no pueda dormirse solo no está bien. Si tienes que tomarle la manita o darle algo de comer en la cuna o si tiene que acostarte con él para que concilie el sueño indica que algo está pasando en el niño o que no estás haciendo lo correcto para que lo logre. He aquí mi experiencia:
En sus primeros meses, Mati se dormía cada vez que terminaba de mamar, yo lo acostaba y todo bien. Pero a medida que fue creciendo, yo lo acostaba para su siesta o en la noche y no quería dormirse, eso es normal ya que están descubriendo el mundo y no quieren detenerse, es demasiada diversión para dejarla. Pero ahí es donde debemos tomar medidas. Yo cometí el gran error de ir a verlo y quedarme con él porque lloraba muchísimo estando en la cuna, me aseguraba que no necesitara nada, pero una vez que se calmaba y yo salía de su cuarto, él volvía a llorar y no paraba! podía estar así horas y horas, y mi corazón de madre me hacía ir a consolarlo una y otra y otra vez, y por fin luego de tres horas así Mati se dormía.(Método Estivill)
Eso causó estragos en mi vida. Sentía que era una mala madre, que no podía hacerlo bien, que algo estaba mal en mí, pero el problema no era yo, era mi técnica, no estaba haciendo lo correcto.
Fue entonces, cuando decidí escuchar a mi esposo (no es que no lo escuche, pero no podía quedarme ahi escuchando los llantos de mi hijo y dejarlo nada más) Mi esposo me dijo que debía ir a verlo en períodos cortos y luego ir alargando el tiempo para hacerle ver a Mati que es al hora de dormir, también hacer algo que llamamos "el ritual" que es siempre igual y que es un esquema de cosas sencillas que le dejan clarísimo al niño que es la hora de dormir, aplicable también a las siestas, cosas como darle su peluche o su tuto, decirle "es hora de dormir" darle el beso de las buenas noches, tal vez leerle un cuento o cantarle una canción.
Nosotros optamos por darle siempre el mismo peluche, apagar completamente la luz, cantarle la misma canción todas las noches (variándola una que otra vez para que se adapte a otras melodías) y orar. No lo tapaba ni arropaba porque me di cuenta que lo inquietaba, y así toooodos los días! alternando el tiempo en que lo iba a ver (sin alzarlo de la cuna), primero cada 5 minutos (aquí lo terrible fue esperar todo ese tiempo aunque llore, a no ser que necesite otra cosa) luego 10 minutos y así hasta que deje de llorar y una vez que se calmó no lo vas a ver más hasta que esté dormido ahí lo arropaba.
Y voilá! aprendió a dormirse solito. Ahora a sus casi dos años, el ritual es más simple, el beso de las buenas noches, su osito, sus estrellitas fluorescentes y la luz apagada le indican que ya es hora de dormir y aunque se puede demorar hasta una hora si quiere en dormirse o conciliar el sueño de inmediato, Mati se duerme sin llorar. Y yo soy mucho más feliz porque no me estreso ni me deprimo ni me frustro, así que Gracias a Dios por hacerme una esposa que respeta a su esposo y considera sabio su consejo, y gracias a Mati que aprendió a dormirse solito.
Espero que mi experiencia te haya sido útil y si no eres mamá, guárdalo en un rincón de tu cerebro, porque puede ser útil para compartir con otros o para tí mismo en unos años más, si Dios quiere!
Hasta la próxima!
ver también aclaraciones sobre este método



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